Respirar por la nariz es esencial, pero a veces, por alguna alteración, se empieza a respirar por la boca. Cada vez es más común ver bebés y niños con la boca entreabierta durante el día o que roncan por la noche. Este hábito puede afectar el desarrollo craneofacial, el descanso, la respiración, la alimentación, la postura, el habla e incluso el sistema inmunológico, favoreciendo infecciones respiratorias. Por eso, es fundamental intervenir temprano para asegurar un correcto desarrollo de las funciones orofaciales.
En consulta realizamos una valoración exhaustiva para identificar factores predisponentes y, si es necesario, trabajamos en equipo con otros profesionales.







