Debajo de la lengua todos tenemos un frenillo, pero en algunos casos puede ser limitante y dificultar la separación de la lengua del suelo de la boca, restringiendo sus movimientos. Esta condición se conoce como anquiloglosia.
Puede afectar desde el inicio de la vida, especialmente durante la lactancia, dificultando el agarre al pecho, impidiendo que el bebé gane peso adecuadamente, provocando atragantamientos frecuentes y causando dolor, grietas o incluso mastitis en la madre.
Si no se detecta a tiempo, ese bebé crecerá y podrá presentar un déficit en el desarrollo craneofacial, con posibles repercusiones en la respiración, la calidad del sueño, la masticación y la articulación de ciertos sonidos. Mediante una valoración con herramientas validadas, se determina si es necesario un tratamiento de fisioterapia o una derivación para intervención quirúrgica. Una buena intervención, junto con un tratamiento adecuado posterior, es clave para mejorar la calidad de vida de estos niños.







