Las deformidades craneales, como la braquicefalia, la plagiocefalia y la escafocefalia, pueden originarse durante el embarazo o el parto. Estas alteraciones no siempre tienen una causa genética; en muchos casos se deben a factores mecánicos, como la posición del bebé dentro del útero o la forma en que atraviesa el canal del parto. También pueden desarrollarse después del nacimiento, a causa de un trauma o de una presión excesiva sobre una zona del cráneo.
Contamos con herramientas específicas para medir el grado de deformidad y determinar el tratamiento más adecuado. La intervención temprana es fundamental para mejorar la forma del cráneo y favorecer un desarrollo motor y postural óptimo. A través de terapia manual y de consejos a las familias, ayudamos a corregir las asimetrías, aliviar la tensión muscular y prevenir futuras complicaciones.
Si notas alguna asimetría o aplanamiento en la cabeza de tu bebé,no dudes en consultarnos.







